“La felicidad no existe, solo son momentos agradables”

Así comenzaba (y terminaba) una reflexión en uno de tantos espacios para poner pequeñas cosas…

Y así comienzo el blog…

Bien, la respuesta a esa afirmación no se hizo esperar… la señorita Noe, con el fin de, digamos, echar un cable, se dispuso a comentar lo siguiente…

“La felicidad si existe, solamente que somos demasiado exigentes con nosotros mismos y con nuestro entorno. Nos empeñamos en encontrarla como nosotros queramos y dónde nosotros queramos, cuando lo único que debemos hacer es disfrutar lo que tenemos y entonces llegará sola

Es entonces donde viene la cuestión… ¿qué es la felicidad?

Claro está que la definición no cabe aquí, pero me centraré en esa “felicidad” que Noe definía…

Siendo como es la felicidad algo tan personal, algo que somos nosotros mismos los que la definimos, es lo más normal ponerle nosotros mismos nuestro límite…

Por eso, es por eso por lo que somos tan exigentes, nuestra felicidad solo puede ser definida por nosotros mismos no por nadie más. No existe patrón alguno el que encontrar, no ya la verdadera felicidad, que sería un milagro, si no la felicidad momentánea.

¿Quién si no nosotros mismos dirá cual es el momento perfecto, la situación perfecta, el lugar o la persona perfecta?

¿Quién si no nosotros mismos sabe identificar lo que realmente nos produce felicidad?

No es el tiempo quien te dará la felicidad si sigues manteniendo tus límites si no tus límites los que te darán la felicidad…

Luego, tenemos la contrapartida… ¿Es necesario “machacarse” por unos límites que nosotros mismos fijamos? ¿Es racional, que siendo nosotros mismos los que podemos poner las cartas sobre la mesa, decidamos esconderlas y seguir infelices?

Aunque ese útlimo, será otro tema a tratar próximamente…

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