Archivos para las entradas con etiqueta: Felicidad

No entiendo tantas cosas, tantas circunstancias que se dan cada día, tantas situaciones vividas…
No entiendo quien desaprovecha miles de oportunidades sin ni siquiera valorarlas.
No entiendo quien muerde la mano del que le da de comer.
No entiendo deja pasar un tren tras otro esperando no se qué.
No entiendo a los indecisos, ni a los dubitativos, ni a los vacilantes.
Tampoco a los de personalidad cambiante.
No entiendo a quien desaparece de tu vida sin dar más explicaciones.
No entiendo el narcisismo.
Ni el egocentrismo
No entiendo la verdad sin mentira.
No entiendo el silencio, ni lo que conlleva a la hora de una decisión.
No entiendo el cambiar de rumbo una y otra vez sin una causa justa.
No entiendo el no. Tampoco el simple sí.
No entiendo las decisiones tomadas a la ligera.
No entiendo a la sociedad de hoy en día.
No entiendo la realidad.
No entiendo la amistad sin amor, ni el amor sin amistad.
No entiendo a las mujeres.
No te entiendo.

Por no entender, ni me entiendo yo mismo…

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El capricho…
Qué es el capricho…
Qué es eso que tanto es capaz de atormentar…
Idea o propósito que uno se forma sin razón aparente…
Es sin duda impaciente, imparable, impulsivo… irracional…
Es eso que congela al momento…
Es eso que se te aparece en los sueños…
Es eso que te despierta a medianoche…
Es eso que ni te deja dormir de noche ni te deja vivir de día…

Qué es el capricho…
Sin duda, el capricho eres tú… y yo el más caprichoso del mundo…

Y apareció… apareció un día… sin importar ni el cuando ni el como, sin importar el porqué…

Y lo consiguió… consiguió hacerse un hueco en mi vida, ser parte de ella…

Y sucedió… sucedió en mi vida un cambio, me hizo pensar, decidir, reflexionar…

Y sentí… sentí miedo, dolor, incertidumbre, amor… sentí desamor, desesperanza

Y desapareció… desapareció de mi vida, tal como vino, sin importar ni el día ni el como desapareció… desapareció lentamente, y con ella el dolor, pero no la incertidumbre, ni el amor, ni el miedo… no desapareció el miedo, tan solo cambió de forma…

Y pasó el tiempo… pasó de una forma más lenta de lo habitual, sin que acontecieran sucesos importantes…

Y apareció… apareció de nuevo… de nuevo, sin importar ni el como ni el porqué, pero apareció…

Y sentí… sentí esperanza, amor… volví a sentir, a renacer

Y sentímiedo, incertidumbre… sentí dolor

Y sentí… sentí de nuevo como antes… volví a renacer…

Y siento… siento… siento armonía, plenitud, compenetración, esperanza… felicidad…

Y siento miedo… miedo a perderla de nuevo…

“La felicidad no existe, solo son momentos agradables”

Así comenzaba (y terminaba) una reflexión en uno de tantos espacios para poner pequeñas cosas…

Y así comienzo el blog…

Bien, la respuesta a esa afirmación no se hizo esperar… la señorita Noe, con el fin de, digamos, echar un cable, se dispuso a comentar lo siguiente…

“La felicidad si existe, solamente que somos demasiado exigentes con nosotros mismos y con nuestro entorno. Nos empeñamos en encontrarla como nosotros queramos y dónde nosotros queramos, cuando lo único que debemos hacer es disfrutar lo que tenemos y entonces llegará sola

Es entonces donde viene la cuestión… ¿qué es la felicidad?

Claro está que la definición no cabe aquí, pero me centraré en esa “felicidad” que Noe definía…

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