Tal vez, tan solo tal vez, una caída pueda significar una vuelta a empezar.

Una renuncia a lo anterior, una nueva vista hacia nuevas metas que alcanzar, nuevos objetivos que fijar.

Tal vez, una caída nos ayude a reemprender un viaje olvidado o un camino dejado, o solo a hacernos ver lo pasado.

Tal vez, una caída sea el fruto de nuestro error. Tal vez un error que pudo ser evitado de haber sido más meditado.

De experiencia hablan cuando, en realidad, a errores se refieren.

Pero, tal vez, no deba ser una caída el motivo a renunciar.

Tal vez, una caída puede abrirte los ojos para seguir luchando por ese objetivo.

Tal vez, un “no” no es la respuesta que desencadena una caída.

Tal vez, un “no” no me haga darme cuenta.

Tal vez, la caída no fue lo suficientemente fuerte y alta.

Tal vez, el “no” no fue suficientemente rotundo.

Tal vez, queda siempre una mínima esperanza, una posibilidad, por escasa que sea. Puede ser probable.

Tal vez, tal vez, tal vez… Tal vez es el hombre el único animal capaz de tropezar dos veces en la misma piedra…